Este país tiene una ventaja comparativa fundamental a mi criterio y es que está absolutamente atrasado en los cambios en el mundo. Todos las políticas que están o han estado este último tiempo en boga son copias, nada es original. Han sido ya puestas en práctica antes por alguien en otro lugar.
Un claro ejemplo de eso es el programa "El conejo", que copió hasta la saciedad un mal programa de Tinelli con la particularidad que le agregó algunas cosas peores de su propia cosecha. Resultado?. Una verdadera basura televisiva.
Volviendo al tema de la política vernácula, lo curioso del tema es que nadie parece interesado en ver cómo funcionó la versión original y qué cambios, desastres o mejoras causó. Ejemplos sobran, el ITV, el SOAT, el subsidio a transportistas y mil más. Ahora el tema estrella es la Alianza Público-Privada.
La ley es lo bastante genérica como para que no se sepa bien qué se puede hacer y qué no bajo ese régimen, por lo que se supone que cualquiera con suficiente poder económico podrá torcerla de la forma que le convenga. La compañía privada tiene como único fin el lucro, aquí y en cualquier lado. Pretender o suponer otra cosa es infantil.
El Estado no tiene fondos suficientes ni para encarar proyectos razonables (digo razonables porque llamar megaobra a algo como la costanera es un abuso). El porqué no los tiene resultaría larguísimo de explicar. Entonces surge la opción para que el capital privado se encargue de ese tipo de obras de infraestructura. Que son necesarias, nadie que ande por las rutas y calles del país puede negarlo, pero cómo se financiarán realmente es lo que falta entender. Van a cobrar peaje en un viaducto a Luque?.
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