
El Paraguay es un país lleno de contradicciones dificiles de entender. Entre las muchas que hay ahora quiero tratar de definir es cómo se autodefine el paraguayo típico en el aspecto político. Específicamente la gente común y corriente.
Cómo puede definirse la derecha en el concepto político en el mundo?. A lo largo de la historia y los distintos países se lo ha considerado de distintas maneras y muchas veces se mete en la misma bolsa por ejemplo la ideología de la derecha liberal europea del siglo XIX con los fascismos (español, alemán, italiano en sus distintas versiones) y hasta con el conservadurismo republicano actual de EEUU. Sin tratar de explicar ese tema, demasiado complejo para mí, sí puedo tratar de comprender lo que eso significa en el Paraguay.
Creo que, en general, el pensamiento de derecha en el Paraguay se ve similar al que reina en el Tea Party de EEUU. Esto es, el individualismo exacerbado frente al interés general, la virtual eliminación de la administración pública como centro de poder salvo la policía y el ejército (por motivos obvios) y el éxito personal (sinónimo solo de dinero, no hay otro tipo de éxito) como único interés legítimo.
La solidaridad y los derechos mínimos de una sociedad necesitada, más si es obligatoria a través de impuestos, es vista como una lacra que debe ser erradicada. Muchas veces se considera, con buenas razones, como un sinónimo de conservadurismo. Tienen un odio irracional hacia cualquier desviación considerada enfermiza como ideas de izquierda, derechos humanos básicos, redistribución de la riqueza y términos similares y los colocan bajo motes como "zurditos" y "comunistas".
Para resumirlo en una sola frase sería "Primero yo y solo yo, el resto que se vea". Pero lo que me interesa analizar hoy es el porqué cada sector social se asume como tal.
1. El sector más poderoso que gobierna realmente el país hoy. No me refiero a los políticos, si usted piensa que ellos lo son, disculpe pero es un ingenuo. Son los que han diseñado y construido el Paraguay actual. Tanto la estructura arancelaria y tributaria como la política están como están por un plan, no por simple casualidad.
Tanto acá como en todo el mundo, los que más tienen son los más interesados en que nada cambie y eso es totalmente lógico y coherente. "Para qué vamos a apoyar cambios políticos si estamos fantásticamente bien así?" sería su slogan de vida. No militan en ningún partido político, directamente manejan los que les interesa. Nacieron en esa elite y probablemente mueran en ella. Sus tarjetas son, claro, Black o equivalente. Sin duda, es la derecha más rabiosa (y creo que justificable).
2. La clase media real. Definiendo como tales a profesionales exitosos, comerciantes enriquecidos, pequeños empresarios y gestores de obra pública entre otros (los que han logrado entrar como sea en el Cente, bah). Tienen tarjetas Oro (varias). Pequeña pero existe y tiene una visión propia del país. Se sienten representados por partidos como Patria Querida, pero solo como adherentes.
Tienen ciertos intereses en común con el grupo anterior con una notable diferencia, no nacieron en una elite sino que subieron con su esfuerzo personal (sin entrar en detalles) y con cualquier resbalón pueden volver al lugar donde nacieron y lo saben.
De todas maneras hoy por hoy, es razonable que sean de derecha y así se definen porque tienen mucho que perder y nada de ganar si hay cambios políticos o sociales, a los que son rabiosamente opositores. Suelen tener perfiles en facebook para denostar a "zurditos", "comunistas" y otros degenerados por el estilo en los portales de diarios.
3. La clase media engañosa. Este sector es más difícil de definir pero sería el grupo (totalmente urbano) que tiene una casita, un autito y un trabajito, cable y suele irse de vacaciones a Brasil. Se compone de empleados públicos o empleados de nivel medio de empresas privadas, generalmente ridículamente endeudados por los próximos veinte años.
Digo engañosa porque en realidad no es fácil ponerlos en una categoría social concreta ya que, si bien pueden llegar con cierta tranquilidad a fin de mes, a veces transpiran ante un extracto de tarjeta de crédito más gordo de lo normal (Clásica, claro).
Es el grupo más divertido e interesante a mi modo de ver porque creo que viven en un espejismo permanente. Tienen acceso a shoppings y aunque van solo al patio de comidas en plan familiar, de repente también pueden salir con alguna comprita tarjeteada, aunque luego deban ir la buscar precios al mercado de abasto para equilibrar el presupuesto del mes.
Curiosamente, son los más rabiosos defensores de la derecha vernácula y los usuarios de facebook más enfrentados a los "zurditos" en los portales. Curiosamente también, crecieron exponencialmente luego de la destitución/golpe de estado (hoy no quiero discutir eso, da para otro post), lo que hace pensar que muchos forman parte del sector público (antes no se podía joder con eso, je). Detestan a los pobres y/o campesinos en general y mucho más aún a los carperos y demás grupos de defensa de la reforma agraria.
Mi análisis personal es que se trata de negación de la realidad y el mantenimiento a toda costa de su fantasía permanente. La lógica (si la tiene) sería:
"Voy con mis hijos al shopping los fines de semana y ellos se mezclan con los hijos de Favero o alguien similar en el mismo cine y después hasta comemos en el mismo patio de comidas", ergo, estamos al mismo nivel porque compartimos el mismo estilo de vida. "Somos casi cuates con Favero, je" y estamos a 1.000 km de pobretes y campesinos quejosos.
Digo que es una fantasía porque todo eso puede cambiar dramáticamente por cualquier pequeño inconveniente (enfermedad más grave que el dengue del grupo familiar, despido o algo por el estilo) que les vede acceder por más de tres o cuatro meses a su ingreso mensual.
Esa fatalidad tan simple (y factible) puede hacerlos caer rápidamente en la eternamente denigrada solidaridad de la red de soporte del estado (salud, subsidios) y llevarlos a la cruda realidad. Y esa realidad es que estuvieron toda su vida a 1.000 km de Favero y a solo tres meses de mala suerte de los pobretes.
Por lo tanto, ese pensamiento de derecha no tiene un basamento lógico sino es un escalón de la endeble escalera en que se apoya esa fantasía, peligrosa para sí mismos por cierto. Pero que existe mayoritariamente en este segmento, es indudable.
4. Los pobres urbanos. Aquí no hay tarjetas de crédito sino deudas con usureros (sean esas empresas de crédito o personas físicas), no hay un ingreso fijo mensual sino a destajo y generalmente no llegan a fin de mes. No tienen ni nivel de educación ni tiempo para pensar si son de derecha o de izquierda, así que no lo saben. Sí saben que son orgullosamente colorados, liberales u oviedistas, como si hubiera alguna diferencia.
5. Los campesinos. La gran incógnita para cualquier mortal urbano común que no sea político de cada zona. Qué son, cómo se organizan, cuáles son sus líderes (si existen) y fundamentalmente qué piensan.
Y es lógico que no sepamos nada, muchos accedemos cotidianamente a contenidos de internet, tenemos celulares, leemos diarios y nos quejamos si se corta la luz. Ellos viven en el siglo XIX en muchos aspectos, sin luz eléctrica, sin agua potable, sin servicios de salud razonables, sin caminos asfaltados, sin presencia del estado en general y sin un medio de subsistencia conocido.
Son personas que no tienen nada que perder, porque no tienen nada. Tampoco tienen mucho que ganar por los medios actuales porque están en zonas donde el empleo público casi no existe. no cuento el alquiler de cédulas y pagos políticos porque son empleos ocasionales (internas o elecciones generales).
Así y todo, los tres partidos (colorado, liberal y unace) tienen presencia en esas zonas, con metodologías creadas ad-hoc, distintas al cliente urbano. Por lo tanto, también habría que considerarlos de derecha aunque con una debilidad ideológica evidente.
Fuera de ellos, seguramente hay un gran espectro de gente que no tenemos ni idea lo que piensan y menos aún qué van a hacer en el futuro.
Siempre me llamó la atención la pasividad extrema de ese sector, el más tentador para cualquier ideología alternativa a la derecha, desde la más razonable hasta la más extremista. Y encima son muchos. Si alguien lograra aglutinarlos bajo una idea, armaría un zafarrancho en la política vernácula. Si no me creen, piensen en un Chavez o un Evo (o un Spartacus, je) con esa materia prima disponible. Ellos con menos, llegaron al poder.
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