jueves, 23 de mayo de 2013

Una mirada sobre la corrupción en el Paraguay

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Según cuenta el historiador Harris Gaylord Warren en su libro "Paraguay y la triple alianza", luego de terminada la guerra, los triunviros comisionaron a José Diaz de Bedoya, quien conocía Buenos Aires muy bien para vender allí la platería de las iglesias que habían quedado a fin de conseguir fondos para su frágil gobierno.

Bedoya pudo conseguir 11.000 libras esterlinas vendiendo esa platería a Mariano Billingurst en Buenos Aires. Pero declarándose enfermo, el enviado renunció a su comisión y nunca logró restablecerse lo suficiente como para poder hacer llegar ese dinero a Asunción, aunque sí para poder irse a vivir a Europa.

Así que el robo al estado y la corrupción general no tiene un origen en la dictadura stronista como normalmente se piensa, sino que forma parte del acervo cultural del paraguayo. Casi se podría decir que lo tiene incorporado a su ADN.

Curiosamente, si uno pregunta a cualquiera cuáles son los principales problemas del país, invariablemente la corrupción estará entre las primeras. Entonces, porqué está tan arraigada?. Veamos casos emblemáticos:

El empresario que hace negocios con sus cuates de la administración pública paga el 10% o el 15% (depende la época y el gobierno) de comisiones en negro y a cambio sobrefactura el 30% como mínimo. Es solo un costo más en su ecuación de negocio.

El que trae autos usados del exterior tiene sus cuates en la aduana que se encargan de hacer aparecer vidrios rotos, choques y demás calamidades que abaratan el impuesto a pagar a cambio de una contribución. Está contemplado dentro del costo total, sino no se vende en la calle.

El encargado de compras de cualquier empresa privada sabe cómo hablar con los proveedores y hacerles entender de la necesidad de colaborar para acelerar un pago o directamente poder proveer a la empresa.

El parrandero que tomó unas copas de más un fin de semana sabe cuánto debe pagar para pasar una barrera indemne aunque desconfigure el alcoholímetro con su nivel.

El responsable de la tesorería de cualquier empresa privada sabe dónde y con quién debe tratar para cambiar divisas a un valor distinto al de pizarra sin dejar rastros y una factura impecable.

Así funciona el país. Son unos pocos ejemplos que podemos ver cualquier día dentro de muchos más y sin embargo la gente percibe la corrupción como un mal que debería ser erradicado. Disociación?. Trastorno de Personalidad Múltiple masiva?. O qué?.

Yo creo que hay efectivamente una disociación entre la corrupción (entendida como un concepto omnipresente aunque abstracto) y los corruptos, gente de carne y hueso que viven cotidianamente entre nosotros.

Si se pregunta sobre la corrupción responderán todos que los políticos son corruptos, así como los empresarios, los policías, los agentes de tránsito, los aduaneros y un muchos más.

Pero si se le pregunta si conoce personalmente a algún aduanero por ejemplo, muchos dirán que sí. "Claro, Chiqui es aduanero, todos los miércoles vamos los perros a su quinta a jugar futbol y siempre tiene una buena cerveza brasilera espectacular, buen tipo el Chiqui". Chiqui tiene su quinta en Luque, su patrol del año, el mercedes de la patrona, las fotos en facebook de las últimas vacaciones en el Caribe (el caro, claro, no Cancún)  y del cumple de 15 de su hija en el Sheraton. Todo con un sueldo que apenas supera el mínimo. "Ehhh, Chiqui la hizo bien" dicen los perros.

Esa es la verdadera disociación, la corrupción es un flagelo, pero Chiqui es un buen tipo.

La ley no llega y no existe ni siquiera el castigo social, entendido al menos como un cerco palpable que los separe socialmente del resto de la gente. Y quizá eso sucede porque son mayoría...

Por lo tanto, no tratemos a las Honorables Cámaras legislativas actuales como "senarratas" y "dipuchorros" tan a la ligera. En realidad son los mejores de nosotros, son los que la hicieron bien...

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